Desde que los guantes de látex se han convertido en accesorio indispensable en las incursiones al exterior, mis manos parecen impregnadas de un aroma a globos difícil de disuadir. Es algo así como un puntapié de recuerdos infantiles, un rewind directo a cumpleaños con payasos y perritos, sombreros o espadas de una flexibilidad y una …
